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De la colección de la Comisión de Monumentos al Museo Arqueológico de Asturias

12 Oct

Sexto y último capítulo sobre la nueva exposición del Museo Arqueológico de Asturias. El último apartado que vamos a reseñar sobre esta renovada institución se corresponde con la historia del Museo y de la Arqueología en Asturias.

Bajo el título De Colección a Museo se recoge el devenir de la colección, que se inició con los trabajos de recopilación de materiales que realizó la Comisión Provincial de Monumentos Histórico Artísticos a partir de 1846. Durante un siglo esta institución se dedicó a recopilar los restos de iglesias y monasterios desamortizados y arruinados, las donaciones de coleccionistas y miembros de la propia comisión, así como los materiales de alguna excavación patrocinada o amparada por ellos mismos.

A partir de 1934 empieza a tomar forma la idea de crear un Museo Arqueológico provincial, al declararse Monumento el Claustro de San Vicente con el fin de iniciar las obras para convertirlo en sede estable del Museo. La reforma no culminará hasta 1952, inaugurándose la nueva exposición el día de San Mateo, fiesta local de Oviedo.

En la actual exposición esta historia se recoge en dos escenografías de carácter evocador. Por un lado se simula el aspecto de Museo de la Comisión, que más bien era un almacén de antigüedades donde las piezas se apilaban unas sobre otras sin mucho orden. Por otro lado se recrea la imagen que muchos tenemos en la retina aún del Museo Arqueológico tal y como estuvo hasta el año 2003 en que se cerró para iniciar su reforma: cuatro largos pasillos del Claustro de San Vicente con unas grandes vitrinas mesa de madera que contenían cientos de piezas. La escenografía ubica dos de estas vitrinas con una foto del pasillo de Prehistoria de fondo.

Una de estas vitrinas contiene materiales paleolíticos, en un intento por recrear una de las vitrinas históricas que se llenaron con las piezas del Conde de la Vega del Sella y con piezas prestadas por el Museo Arqueológico Nacional. Otra de las vitrinas recoge monedas y armas blancas como ejemplo de las colecciones de antigüedades que el Museo fue comprando a lo largo de su historia.

En otro apartado se aprovecha para rendir homenaje a otras dos cuestiones fundamentales para la historia de la Arqueología en Asturias. La primera es el arte rupestre paleolítico, a través de la exposición de varios cuadros de Benítez Mellado realizado a partir de calcos dibujados por Juan Cabré, siguiendo un encargo de la Comisión de Paleontología allá por la década de 1920, recién descubierto en España y en Asturias esta genial muestra de la presencia paleolítica en nuestras tierras.

La segunda es la importancia del Conde de la Vega del Sella, primer arqueólogo científico de Asturias, que se recuerda a través del homenaje que Francisco Jordá, el segundo gran arqueólogo del siglo XX en Asturias, promovió en 1956, en el décimo aniversario de la muerte del Conde.

La exposición se completa con un vídeo no muy largo, en el que se resume la historia de la Arqueología en Asturias y del Museo Arqueológico.

De este apartado nos ha llamado poderosamente la atención el concepto mucho más sutil y depurado de la exposición, más en la tendencia anglosajona de la evocación y la sugerencia a través de unos detalles, que el concepto más cartesiano y tipológico que predomina desde la Prehistoria hasta el final de la época romana. Bien es cierto que el leiv motiv a transmitir es muy diferente. Sobre todo el apartado dedicado al antiguo Museo Arqueológico está bastante logrado.

Echamos en falta, sin embargo, un mejor reflejo de las colecciones que posee el Museo. Podría haberse colocado algún arma más, alguna moneda más y algún elemento llamativo de las colecciones orientales y africanas que también existen en la colección y que reflejan una concepción de la Arqueología en el siglo XIX y XX que aquí queda un poco soslayada.

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La Asturias Medieval en el Museo Arqueológico

27 Ago

Hemos tardado un poco (los exámenes de junio, las vacaciones…) pero llegamos a la quinta entrega de nuestra revisión del Museo Arqueológico de Asturias: la Asturias Medieval.

Este apartado es uno de los que han dado un cambio más radical respecto de la antigua exposición, donde se sucedían tres estilos artísticos (prerrománico, románico y gótico) siguiendo una misma concepción espacial, es decir, imitando la disposición de pequeñas iglesias o capillas, sin apenas piezas que no fueran arquitectura o escultura monumental.

El nuevo montaje ha conservado parte de esa idea, volviendo a mostrar las piezas de la arquitectura del Reino de Asturias conformando una escenografia. En algún sitio hemos leído que se pretendía montar una iglesia o una capilla. En realidad la escenografía carece del realismo que presentaban las antiguas. Como podéis ver se trata de un rectángulo que permite contemplar las piezas en primer plano, eso sí, colocadas en el sitio que se supone que se supone que ocuparon originalmente: las basas en el suelo, los capiteles en altura, etc. (salvo algún error).

Precediendo este montaje se han ubicado algunas de las inscripciones más emblemáticas del Reino de Asturias, como las que se rescataron del antiguo palacio de Alfonso III que unen un texto protector a la imagen de la Cruz, hoy símbolo y bandera de Asturias.

Pero lo más novedoso es, sin duda, que por primera vez tenemos un discurso sobre la sociedad medieval en su conjunto, de forma que podemos conocer qué sabemos de los distintos estamentos medievales (nobles, burgueses, campesino) y de las distintas formas de ocupar y organizar el territorio (castillos, ciudades, monasterios, villas).

Algunas de las piezas más relevantes de la antigua exposición siguen presentes. La más importante el monumental sarcófago de Rodrigo Álvarez de las Asturias, una pieza espectacular, que sin duda no pasa desapercibida, mucho menos ahora que brilla tras su restauración.

En otra zona de la sala dedicada a la parte medieval se encuentran piezas relacionadas con el Camino de Santiago y la espiritualidad. A la colección del Museo se ha añadido una pieza singular: la pila bautismal de San Pedro de Villanueva de Cangas de Onís. Fue tallada en un bloque de piedra monolítico y fue ricamente decorado e inscrito. Llama la atención, sin duda, ver un bloque de este tamaño: cabe el neño entero, aunque tenga 6 años el día del bautizo…

Como nada es perfecto en este mundo, hay algunas cosas que chirrían un poco. Es el caso de unas maquetas que ofrecen una imagen del Oviedo en época del Reino de Asturias, que no lo sabemos porque lo diga ninguna cartela, sino porque lo hemos oído en alguna visita guiada, y que después de fijarnos, se pregunta uno cuánto tiene de invención… La calidad de los textos es correcta tirando a pobre, en esta zona. Pero la palma se la lleva un vídeo sobre la arquitectura románica y gótica en Asturias, que además de largo es rancio hasta el aburrimiento, con un discurso propio del siglo XIX, o sea, propio de algún profesor de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo, no de un Museo Arqueológico del siglo XXI.

En todo caso os recomendamos la visita: así como la parte castreña defrauda un poco porque no da para más, y el romano cansa con tanta sigillata sin explicar, el apartado medieval muestra tesoros únicos en el mundo, en una dosis muy adecuada tanto para el lego como para el aficionado.

La Asturias Romana en el Museo Arqueológico de Asturias

3 May

Cuarto capítulo. La exposición permanente del Museo Arqueológico de Asturias desarrolla en el antiguo claustro alto del Monasterio de San Vicente el apartado relativo a la Asturias Romana.

Se advierte rápidamente la dificultad que ha debido de suponer la integración en un edificio histórico esta parte de la exposición, rompiendo de forma radical con la estética y la ambientación general del resto, que se ubica en el marco de un edificio nuevo donde predomina la luminosidad. Este escenario es completamente distinto: un claustro del siglo XVIII restaurado, con suelos de madera antigua, conformado por cuatro largos pasillos, donde la pared que da al jardín está llena de ventanas y contraventanas.

La panda este del claustro se dedica a la romanización de los astures y de los castros. La panda norte muestra los materiales de las villas y las ciudades típicamente romanas. La panda oeste continúa este discurso pero durante el periodo bajoimperial. La panda sur concluye el apartado con la explicación de las costumbres funerarias romanas y con los materiales de la tardorromanidad, de ese periodo tan desconocido que va del siglo V al siglo VII en Asturias.

Lo que más nos ha llamado la atención es poder disfrutar de nuevo de la amplia colección de lápidas romanas que posee el Museo Arqueológico. Sorprende verlas limpias puesto que aún las recordamos con la suciedad acumulada a lo largo de cientos de años… Nada más entrar la imponente réplica de la lauda de Pintaius domina el primer apartado.

Destaca también la presencia de los capiteles romanos hallados en diversos puntos de Oviedo, especialmente el capitel localizado junto a los restos de la fuente de la Rúa. Se trata de materiales romanos localizados de forma descontextualizada en varios solares de Oviedo, y que evidencian el uso y el acarreo de materiales romanos durante los inicios de la Edad Media a la nueva ciudad.

En las pandas norte y oeste un suelo técnico permite elevarse unos centímetros del suelo original del claustro para albergar varios ejemplos de pavimentos romanos provenientes de yacimientos asturianos: el suelo de ladrillos romboidales de Lugo de Llanera, el mosaico de Andallón y un fragmento del mosaico de Memorana. Quienes recuerden el antiguo mosaico de la sala romana, el de Memorana o Vega de Ciego (Lena) se sorprenderán al ver sólo una esquina del mismo, pero en realidad se trataba de un mosaico pintado en escayola, salvo el fragmento que se presenta actualmente. El mosaico de Andallón ha salido de los almacenes del Museo y se ha restaurado para la nueva exposición.

Cabe preguntarse, al ver el mosaico y la calidad dudosa de su restauración, si ha merecido la pena el esfuerzo. La verdad es que se trata de una pieza única en Asturias, ya que hoy en día sólo conocemos dos mosaicos más o menos enteros, este y el de la villa de Veranes. De todas formas quizá podría haberse ahorrado este esfuerzo para ver un mosaico geométrico del que se ha perdido un 40% y en el que se notan las pocas reintegraciones que se han hecho, no porque tengan un color un brillo diferente, sino por la falta de habilidad con la que han sido ejecutadas.

Nos ha sorprendido un poco que en alguna de las vitrinas, como muestra la foto superior, se exponen piezas muy fragmentarias. No se entiende muy bien para qué, sobre todo cuando las cartelas no te indican de dónde procede cada una de las piezas, sino que se despachan con varias denominaciones generales. Da la impresión de que el claustro alto de San Vicente ha resultado ser un poco grande para tanta vitrina y tanta cerámica, espacio que podría haberse aprovechado para exponer alguna estela más, como el gran fragmento decorado con entrelazos de la estela funeraria de La Doriga o la fuente de Laspra.

Con esto no queremos decir que haya pocas lápidas. Precisamente lo más bonito de este apartado de la exposición es esta esquina suroeste del claustro, en el que se exponen varios epígrafes vadinienses, lápidas oikomorfas, estelas antropomorfos, estelas-cipo y tres inscripciones votivas.

Junto a ellas, los mejores materiales de toda la época romana asturiana, que no son ni las cerámicas del Navia, ni las de Gijón, ni el mosaico geométrico de Andallón, sino los ajuares de la necrópolis romana de Paredes (Siero) que ofrecen ejemplos excepcionales de vidrios, inéditos en Asturias.

La museografía continúa la tendencia del resto del Museo, con pocas cartelas y los mismos recursos expositivos. Sí sorprende la mayor y mejor calidad de los audiovisuales, no sólo desde un punto de vista material, sino también en su concepción, mucho más elaborada que en otros ejemplos como algunos lamentables del apartado prehistórico, rodados a baja calidad y donde simplemente se juega con cuatro fotos. El audiovisual que se dedica a los vadinienses resulta espléndido.

Sin embargo también hay cosas que no nos han gustado. Como en otros apartados hay alguna hipótesis convertida en certeza que resulta muy discutible, como la cita de varios objetos romanos en Oviedo buscando un pretendido origen romano a la ciudad. Si hubiera existido una ciudad romana ya se habría dado con ella; porque se hayan localizado los restos de una fuente tardorromana, unas pocas monedas en solares ovetenses y tres capiteles romanos no parece que debamos incluir a la capital asturiana en la nómina de enclaves romanos a la altura de Gijón y la villa romana de Veranes.

También se detecta cierto exceso en la cantidad de espacio dedicado a lo romano, de forma que algunas vitrinas parecen rellenadas con materiales de peor calidad como ya hemos dicho antes. Sin duda condiciona la arquitectura ya que podría haberse condensado lo romano en tres pandas, pero ¿cómo se meten los restos arquitectónicos del Reino de Asturias en una panda de un claustro de apenas cuatro metros de ancho y con ventanas y contraventanas que no permiten apoyar en una pared? Pero el caso es que hay un exceso de cerámicas romanas, llegando al absurdo de exponer fragmentos que no sirven para ilustrar nada mientras que se echan de menos otras piezas romanas relevantes que han quedado en el almacén, como las estelas indicadas o un mínimo discurso sobre la numismática romana.

Como en otros apartados se echa de menos una explicación concreta de elementos clave como la cerámica romana, ya que se le dedica tanto bombo. ¿Qué es la cerámica común? ¿Cómo usaban la “vajilla” que tanto se repite? ¿Comían con las manos? ¿En plato común? ¿Platos para cada uno? Ya que es tan importante la cacharrería, qué menos que contar algo sobre las costumbres gastronómicas romanas. Es lo mismo que sucede con las fíbulas, broches y pasadores castreños, se exponen al mogollón, pero ¿dónde hay una explicación para que la gente sepa exactamente qué es eso, qué fragmento les falta y para qué se usaba?

En definitiva: la visita de este apartado merece la pena. Muestra gran cantidad de materiales inéditos e interesantes y es la que presenta una mejor calidad en el discurso, pese a que haya cierto exceso de piezas de segundo orden. Museográficamente está un poco oscuro, frente al resto del Museo, donde sobra luz, pero ha quedado bastante bien integrado este apartado en un edificio histórico, pese a que hemos oído opiniones (bastante indocumentadas) muy contrarias al uso del claustro como espacio expositivo. Pero si no se hubiera usado, ¿nos habríamos quedado con el mejor claustro de época moderna de Asturias sólo para la contemplación?

Didácticamente podría estar mejor, como todo el Museo, pero suponemos que sus diseñadores habrán querido dejar algo para los que vengan detrás, huyendo de lograr la perfección, lo que no deja de ser una clara muestra de modestia y humildad.

El Neolítico en el Museo Arqueológico de Asturias

30 Mar

Segundo episodio sobre el Museo Arqueológico de Asturias. El área dedicada al Neolítico y a las Edades del Cobre y del Bronce en el Museo Arqueológico de Asturias ocupa el 25% de la primera planta. Se trata de un amplio pasillo en el que se exponen casi todos los hallazgos referidos a esta época en contexto arqueológico, junto con otros fuera de contexto fruto de la recopilación realizada por el coleccionista Soto Cortés.

En el Neolítico se describe con detalle todo lo relativo al fenómeno tumular y a las hachas pulimentadas. La primera sorpresa es ver todas estas hachas limpias, lo que permite apreciar la variedad de materias primas utilizadas y sus colores originales. La segunda sorpresa es poder observar por primera vez algunos de los ajuares localizados en los túmulos excavados en los últimos años, como el de Monte Areo XV, uno de los más ricos.

Frente al Neolítico se expone todo lo relativo a la metalurgia del cobre. En este caso se trata de materiales ya conocidos porque estaban expuestos en el antiguo museo, tanto los de la mina del Milagro de Onís, como los de las minas del Aramo, a los que se han sumado algunas piezas descubiertas en los últimos años tanto en estas minas de Riosa como en la Cueva de Las Arangas. Un espléndido audiovisual explica cómo se explotaban las minas y cómo se fundían las hachas de bronce. Las piezas más destacadas son los dos moldes, uno de hachas de bronce de talón y dos anillas (de Los Oscos) y otro de hoces (de Castropol).

El hito de este área está compuesto por una recreación del Ídolo de Peña Tu deconstruido, podríamos decir. Con un interesante juego de planos cuadrados en blanco y negro se ha reproducido una gran fotografía del Ídolo. Los planos se giran, sobresalen y se meten, haciendo la forma que tiene este resalte rocoso. La parte decorada y grabada se muestra en color, y junto a ella se exponen dos espadas de bronce alusivas a los motivos pintados y grabados.

Lo más destacado del conjunto es la buena resolución general de la exposición, con vitrinas entrantes y salientes que la dinamizan, así como el juego con el Ídolo de Peña Tu, una nota de diseño y modernidad que equilibra el clasicismo de la exposición general.

Fallos en este apartado encontramos bastantes, casi todos derivados del discurso que presenta algunas digresiones un poco gratuitas, es decir, hipótesis expuestas como verdad científica sin la más mínima prudencia. Por ejemplo: se afirma el uso de las cuevas como zonas de hábitat cuando sólo se ha documentado en una en toda Asturias; se ofrece como certeza la hipótesis de la recolección de mies con mesorias de madera; se interpreta que los restos humanos localizados en el Aramo son enterramientos a propósito como ofrendas para devolver a la Tierra algo a cambio del cobre extraído sin más explicación… El lenguaje es más denso que en otros apartados de la exposición y se echa de menos un pequeño esfuerzo en destacar el arte esquemático, del que hay pocas muestras en Asturias, pero que merecen un apartado más allá del juego con Peña Tu.

En definitiva: una buena exposición con el exceso de literatura poco didáctica al que nos tiene acostumbrados el principal experto asturiano en esta época, Miguel Ángel de Blas Cortina.

Artículo relacionado: La Prehistoria en el Museo Arqueológico de Asturias.

La Prehistoria en el Museo Arqueológico de Asturias

27 Mar

Lo prometido es deuda. Vamos a desgranar en varios episodios la nueva exposición del Museo Arqueológico de Asturias. Empezamos por la Prehistoria.

El 75% de la primera planta está dedicada al discurso sobre la Prehistoria asturiana, desde el hallazgo más antiguo, un canto de Cabo Busto (Valdés) hasta el Asturiense Cantábrico. Como ya os indicamos en una entrada anterior, la concepción general es clásica, en el sentido de que en las vitrinas se ven muchas piezas.

La primera novedad es un amplio apartado que se dedica a la evolución climática, de las expecies de flora y fauna y su correlación con las especies de homínidos que habitaron Asturias en ese momento. Las escenas donde se pretende reflejar el paisaje son un poco planas y resulta un discurso tremendamente conceptual y abstracto. Destaca la presencia de huesos muy singulares y llamativos, como el hueso de Elephas de Buelna o varios dientes de oso.

El resto de la exposición es puramente arqueológica y está dominada por varios hitos que son claramente destacados dentro del discurso general. El primero es el citado canto de Cabo Busto, una pieza complicada, a la que se estima una antigüedad de 300.000 años por el contexto geológico en el que fue localizada y en la que se aprecian restos de haber sido utilizada para sacar lascas. Los hallazgos de Paredes (Siero) o de Llagú (Oviedo) completan este apartado.

La época de los neandertales resulta casi toda inédita y se muestra por primera vez. El hito de este momento es la escultura hiperrealista de una mujer neandertal, que permite comparar cómo eran nuestros primos y cómo somos nosotros. Una pena que la hayan tapado tanto porque no se puede ver bien la anchura del cuerpo o que eran más fornidos que nosotros, ni la proporción general del cuerpo (más bajos, más anchos, de pierna más corta). Las piezas inéditas de Llonín (Cabrales), la Cueva del Conde (Santo Adriano), la Viña (Oviedo) y sobre todo de El Sidrón (Piloña) nos permiten descubrir esta época hasta hoy casi desconocida.

El Paleolítico Superior siempre ha estado bien representado gracias a los hallazgos tan abundantes de este periodo. El museo actual recoge las mejores muestras recuperadas en los últimos años. Si hay que destacar una cueva, sin duda sería Las Caldas, cuyas piezas solutrenses quitan cualquier complejo que pudiera tener la Asturias paleolítica frente a Francia. En todo caso lo más atractivo es, sin duda, la industria en hueso magdaleniense, con auténticas joyitas provenientes de Tito Bustillo o Llonín que se suman la rica colección que ya mostraba el Museo antiguamente.

En un rincón muy especial se ha concentrado el arte mueble cantábrico de Asturias. En este apartado el experto en la materia puede llegar al éxtasis. Nunca se había mostrado tanto y tan bueno. Una vitrina de dos caras recoge las piezas decoradas por dos caras o de bulto redondo. En otras dos vitrinas se pueden ver las armas, los adornos y demás piezas decoradas con finos grabados geométricos o zoomorfos, e ir descubriendo los misterios que esconden.

El discurso paleolítico finaliza con una rica exposición de la industria aziliense y asturiense. La riqueza de La Cueva de Los Azules alcanza todo su esplendor en este apartado, donde destaca la recuperación del enterramiento de Los Azules, el enterramiento más antiguo localizado en Asturias. Para el Asturiense se ha podido contar, por primera vez, con piezas de la Cueva de Mazaculos, que completan la amplia nómina de picos asturienses recogidos por el Conde de la Vega del Sella.

Pero no todo es magia. Hay algunas cosas importantes y algunos detalles que se deberían haber tenido en cuenta o que se deberían corregir… Las más relevante son las cartelas. Al haber tantas piezas algunas generalizan demasiado indicando localizaciones como “cuevas de Asturias”. Y el caso es que ha quedado sitio para poner más cartelas, o en la propia cartela para ubicar más denominaciones…

Fallitos de detalle se observan en el Aziliense. El sustrato sobre el que se han ubicado los huesos del enterramiento de Los Azules podría haber sido rojizo, para evocar el ocre sobre el que se localizaron estos huesos. Asimismo podría haberse separado mejor los arpones azilienses de la cuenca del Nalón y del Sella, con diferencias tipológicas obvias, o haberse separado los picos asturienses del Oriente de los del Cabo Peñas, también con claros matices materiales.

Con todo y con eso se puede afirmar que nos encontramos ante la mejor exposición de piezas paleolíticas de todo el norte Cantábrico. La exposición del Museo de Bilbao es más conceptual y didáctica, careciendo de semejante colección. La del Museo de Álava escasísima y nada didáctica. El Museo de Santander está cerrado. Y la exposición de piezas de Altamira es parca desde un punto de vista didáctico, recordando sus vitrinas a los museos decimonónicos.

Así que no hay duda. Disfrutemos del paleolítico asturiano y su fantástica exposición en Asturias.

Artículo relacionado: El Neolítico en el Museo Arqueológico de Asturias.

Entre lo clásico y lo moderno

23 Mar

Pasado el momento inaugural, cabe ahora centrarse en la realidad del nuevo Museo Arqueológico de Asturias cuya reapertura os anunciamos el lunes. Hemos tenido la ocasión de visitarlo y estas son nuestras conclusiones.

El turista ocasional se va a encontrar un equipamiento nuevo y bien planteado. Una magna exposición con todo lo que tiene que estar en un museo sobre la arqueología asturiana. Limpio, nuevo, atractivo. Las piezas están maravillosamente expuestas y lucen con fuerza.

El discurso es académico, como suele suceder en estos casos, pero no ofende. Es decir, no son los rollos macabeos con los que Javier Barón nos alarmó en la exposición Pasión por Renoir, que os comentamos hace unas semanas, sino algo más comedido y más claro.

Lo mejor para el turista, la luz que tiene el Museo, algo que suelen odiar los museógrafos porque provoca problemas de conservación con las piezas, que no se vean los audiovisuales y que sea muy difícil generar ambientes. El horario está pensado para ellos, ya que abrirá de miércoles a sábado por la mañana y por la tarde hasta las 20:00 y el domingo por la mañana hasta las 15:30. Detalles sobre los horario pinchando aquí.

Lo peor para el turista, lo que tienen todos los museos. Por un lado tiene un exceso de información mientras que por otro le faltaría explicar muchas cosas de una forma más llana. Un problema intrínseco a los museos, difícil de resolver para que se pueda contentar a todo el mundo.

Lo más sorprendente, una serie de hitos, uno por área temática, pensados para llamar la atención del público menos formado sobre los aspectos clave: una escultura realista de una mujer neandertal, un juego estético y escénico con el Ídolo de Peña Tu (Llanes), la instalación de unos cuadros de la mina romana de Boinás (Belmonte de Miranda), el mosaico de la villa romana de Andallón (Las Regueras) y la recreación de la capilla central prerrománica de la iglesia de San Miguel de Lillo (Oviedo).

Como el tema nos parece interesante y da para mucho, en próximas entradas abundaremos en este tema.

Museo Arqueológico de Asturias

21 Mar

Hoy lunes se inaugura el Museo Arqueológico de Asturias. El domingo pasado en La Nueva España se dedicaron dos páginas enteras a describir la nueva exposición; en la edición en papel, ya que en digital no lo hemos encontrado. Ayer domingo fue el turno de El Comercio.

La nueva exposición presenta más de 2000 piezas, muchas de ellas nunca expuestas hasta ahora. Entre ellas destacarán, sin duda, el arte mueble paleolítico cantábrico, muchas piezas de los castros asturianos excavados en los últimos años y los objetos procedentes de la época medieval, apenas representada en el antiguo museo (salvo los restos arquitectónicos).

Como seguro que se desata una gran polémica, no podrá ser menos en Oviedo, volveremos a hablar del Museo Arqueológico. Nosotros dentro de poco os contamos nuestras impresiones.

La foto es nuestra. Muestra la fachada principal con la iglesia de Santa María la Real de la Corte, antiguamente la iglesia del Monasterio de San Vicente de Oviedo. De espaldas, la estatua dedicada al Padre Feijoo.

ACTUALIZACIÓN: La prensa, sobre todo la regional, ha recogido la noticia de la inauguración del Museo Arqueológico de Asturias con una valoración positiva unánime. Aquí tenéis los enlaces:

El Comercio Digital: “Reabre el Museo Arqueológico de Asturias”

La Voz de Asturias: “El Arqueológico entra en el futuro”

La Nueva España: “Sinde reivindica el ‘entusiasmo’ de Feijoo”

20 Minutos: González-Sinde aplaude la ‘sobresaliente’ colección del Museo Arqueológico de Asturias

El Economista: La ministra de Cultura inaugura el Museo Arqueológico de Asturias.

NUEVA ACTUALIZACIÓN: Hoy miércoles todavía no se ha publicado nada sobre el Museo en la prensa escrita nacional. Hay otras informaciones de evidente interés público. El País, por ejemplo, nos cuenta que se ha incendiado el teatro parisino donde nació el can-can, El Mundo que Noa canta solo para ellos (sí, solo para ellos), el ABC que para Russian Red [suspiro] este segundo disco le ha dado más satisfacción que el primero y Público que Teddy Bautista está muy contento porque este verano ya se podrán cerrar webs… Todo ello notoriamente más importante que un museo arqueológico.