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Más sobre el libro digital

12 Sep

Hace unos días El País publicó un completo reportaje sobre El destino del libro. Cuenta con las aportaciones de muchos profesionales del sector, así que ofrece una visión muy matizada de la situación. Supera un poco los simplismos habituales de la red, donde todo parecen ventajas y chollos para el libro digital y el mundo del libro en papel se describe como una oligarquía de editoriales estafadoras.

Nos resultan interesantes sobre todo dos argumentos. El primero que los costes para fabricar un libro digital no son menos de la mitad que un libro en papel, sino que con suerte se pueden ahorrar entre un 15 y un 25%.

El segundo, que a muchos españoles, con lo poco que leen al año, no les compensa comprarse un lector… Sí compensaría, sin lugar a dudas, para los estudiantes, para los niños. En este sentido sí habría que hacer un esfuerzo. Por ello algunos entrevistados auguran un futuro dual, con lectores para los devoradores de literatura comercial y con libros de buena calidad material para los consumidores más esporádicos y para los lectores más especializados.

De todas formas, y en esto reconocemos ser unos románticos, el principal problema del libro digital van a ser las librerías. ¿Qué va a pasar con las librerías? No me refiero a las librerías-kioskos, sino a las librerías de verdad, de fondo amplio con libros desde los últimos treinta años en los que es posible encontrar todo tipo de tesorillos. Y sobre todo, ¿qué va a pasar con sus empleados?

Y es que detrás de estos cambios, igual que detrás de la acción anárquica de los mercados, hay algo que siempre olvidamos: personas.

La imagen es cortesía de theboxfactory de Flickr.

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Los 10 pecados editoriales

4 Dic

Arcadi Espada publicó en El Mundo hace unos días una revisión sobre el futuro del libro digital y sobre la catástrofe que se avecina para las editoriales. Nosotros no nos damos por aludidos, pero el tema nos apasiona.

Os recomendamos primero que leais su artículo y luego que nos digáis si estáis de acuerdo en que cuando se quiere demostrar una tesis, es muy fácil alinear los argumentos a tu favor.

El libro digital es una realidad y está ahí. Se impondrá seguramente, aunque sólo sea porque le interesa a muchas grandes empresas. Así que se impondrá. ¿Será mejor que el presente? Pues como todo: será mejor para unas cosas y peor para otras. Ahorraremos árboles, pero gastaremos más plástico, o sea, que lo comido por lo servido. Pero lo que hoy os vamos a contar hoy son los problemas reales con el libro digital de pequeños editores especializados como nosotros.

1. El diseño de los contenidos. Como bien dice el señor Espada hay un problema grande con el diseño. El potencial de un libro digital es muy alto, parecido al potencial web, aunque sin duda diferente. Puedes tener un libro con hipervínculos a vídeos, a enciclopedias, a diccionarios, a fotos, a gráficos, e incluso con varios niveles de lectura para un mismo libro a base de diferentes formatos… Pero, ¿dónde están los diseñadores que hacen eso? Y sobre todo, ¿cuánto más va a cobrar ese diseñador respecto a uno que se dedique a libros tradicionales?

2. El color. De momento el único libro electrónico en color que conocemos es el Ipad, que resulta que no es tal. Es decir, incumple la ventaja fundamental de los lectores digitales: emite luz, en vez de reflejarla, y eso cansa la vista. Pónte tú a leer 3 horas con tu Ipad en la playa. Verás que diver. El caso es que los lectores que hay son en blanco y negro. Todo es volver a los tiempos de Cuéntame, pero para muchos libros esto no es realista.

3. La venta. En el universo digital no hay distribuidores. Yupie!! Nos ahorramos una pasta. Pero claro, hay que hacer una web que permita la venta a distancia… Uppss! Resulta que la web ya no sólo va a ser más cara, sino que encima exige mayor gasto de mantenimiento, como es lógico. Encima por mucha web que tengas, ¿cómo publicitas tus libros? El distribuidor tradicional los lleva en su coche, presenta las novedades, lo enseña al librero y se lo deja allí para que lo ponga en el escaparate. En el universo digital tu cuelgas tu libro en tu web y a esperar sentado a que alguien te encuentre. Obviamente puedes pagar a Google (otro gasto, mecachis!), o pagar anuncios en varios portales (más gastos, cagöen!), o dedicarle un tiempo a los Facebook, los Twitter y los blogs como este. El caso es que el tiempo también es dinero, así que igual resulta que no se ahorra uno tanto tras fusilar a los distribuidores por decreto del universo digital.

Y hasta aquí nuestra humilde reflexión. Si queréis más opiniones o dudas en esta línea, 30 letras por segundo publicó también una entrada muy interesante hace unos días. Por nuestra parte sólo añadimos que seguramente tienen razón los profetas del libro digital; por eso los seguimos con devoción. Pero de momento hay muchos libros que los lectores digitales no admiten, así que tendremos que seguir haciéndolos a la manera tradicional al menos dos o tres años más.

Os dejamos con un vídeo de YouTube, otro clásico del tema digital.

El futuro del papel

25 Sep

Tenemos un amigo que está empeñado en convencernos de que el libro en papel va a desaparecer y que hay que pasarse al libro digital cuanto antes. Nos ha enviado un post del famoso blog de Enrique Dans sobre este tema, una de las mejores bitácoras españolas y de las más seguidas. En ella predice el final del uso del papel como soporte de transmisión de información en una generación.

Parece un poco obvio que un ferviente defensor de las nuevas tecnologías tenga una opinión como esta. Lo primero que hace gracia es que, según Enrique Dans, fabricar un texto escrito supone un trajín de árboles, transportes, cortadoras, impresores, encuadernadores, más transportes… Y así es. ¿Pero acaso fabricar un libro electrónico es más fácil? Que sepamos no nacen de los árboles.

Sin embargo nuestra principal objeción a su argumento es que no todo es tecnología en este mundo. La historia enseña que hay muchos condicionantes y muchas circunstancias que pueden ayudar o no, al éxito de los avances científicos o técnicos, o a su aceptación por parte de la sociedad.

El ejemplo más insultante hoy en día es la difusión del creacionismo en Estados Unidos. Pero hay muestras más prosaicas como las limitaciones al desarrollo del motor eléctrico. A principios del siglo XX tanto este como el motor de combustión estaban a la par, pero las grandes empresas petroleras americanas apostaron el desarrollo del segundo para asegurarse el negocio; negocio que siempre se supo que tendría fecha de caducidad. 100 años más tarde, mirad dónde estamos.

Así que ¿quién sabe el derrotero del libro en papel y el del e-book? Otro de nuestros blogs favoritos publica hoy una opinión interesante en la misma línea: puede que internet desaparezca.

De momento os dejamos con un un vídeo sobre tecnología dedicado a los que seáis un poco más escépticos.