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Los caballos de color violeta de Tito Bustillo

19 Nov

Hace unos días lainformación.com publicaba una noticia en la que se comentaba la identificación de una especie de caballos moteados similares a los pintados en la cueva de Pech Merle. La originalidad de estos caballos había sugerido siempre que se trataba del fruto de la imaginación de los artistas paleolíticos.

Sin embargo ahora parece claro que existió un tipo de caballo moteado. Igual que sucede con los caballos de Przewalski, especie que casi se extinguió hace unos años, muy similar a algunos otros caballos representados en algunas cuevas, incluida Tito Bustillo.

La pregunta que surge ahora es si los caballos de color violeta de Tito Bustillo eran caballos reales o podemos seguir considerándolos fruto de la imaginación de los artistas paleolíticos? El color violeta, igual que el color azul, no son tonos frecuentes en el mundo animal, de hecho ¿cuántos animales violetas o azules podrías citar?

Así que, a la espera de que lainformacion.com nos sorprenda con un nuevo descubrimiento de huesos de caballos antiguos con algún gen proclive al violeta, podemos asegurar que en Ribadesella, hace 15.000 años hubo altas dosis de imaginación

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Siega Verde: arte rupestre al aire libre

9 Nov

Los grabados rupestres de Siega Verde (Villar de Argañán, Salamanca) fueron descubiertos para la ciencia por Manuel Santonja, en 1989. Este conjunto parietal constituye, junto con el cercano de Foz Côa (Portugal), una de las estaciones de arte paleolítico al aire libre más importantes de Europa. Se localiza junto al cauce del río Agueda, a ambos lados del puente de Siega Verde. La práctica totalidad de las más de 500 representaciones que la componen se ubican en la margen izquierda, distribuyéndose en 94 paneles grabados sobre bloques y afloramientos de esquisto.

Su mayor parte corresponde a representaciones de animales, tanto completas como parciales. Estas últimas son relativamente abundantes, no siendo raro ver que se combinen con resaltes, líneas de ruptura, bordes u otros accidentes de la roca soporte. La relación no es casual sino que fue buscada conscientemente por el grabador, con la finalidad de acentuar la sensación de movimiento, profundidad y perspectiva.

Entre el bestiario reconocido en Siega Verde el animal más representado es el caballo, al que se suman los cuadrúpedos más comunes en el arte paleolítico: ciervo –macho y hembra-, bisonte, uro, reno, cápridos. Existen asimismo otras figuras de representación más infrecuente, como un zorro y posibles mustélidos, entre otros. Los llamados “signos” (motivos abstractos característicos del Arte Paleolítico) aparecen también, tanto aislados como en asociación con figuras de animales.

La técnica de grabado mayoritariamente utilizada es el piqueteado (líneas definidas por alineaciones de punteados realizados con un percutor). En menor medida, se documenta también la incisión (líneas realizadas mediante presión), que permite obtener trazos más precisos y definidos. Cabe sospechar que estas técnicas de grabado se combinaron con el uso de la pintura, del que desgraciadamente no se ha conservado huella alguna.

La falta de depósitos estatigráficos en el entorno de las manifestaciones parietales obliga a determinar la datación de éstas de forma indirecta. Así, la presencia de representaciones de fauna fría del Cuaternario, como bisontes o renos, permite una adscripción segura al Paleolítico Superior. A partir de ahí la precisión de su edad se torna mucho más especulativa, al tener que basarla necesariamente en paralelos estilísticos, método al que las dataciones por radiocarbono ha dejando en evidencia en varias ocasiones a lo largo de los últimos años. Javier Alcolea y Rodrigo de Balbín, los principales investigadores del arte de Siega Verde, consideran que las características estéticas sus figuras apuntan a una fase media del Paleolítico Superior, equiparable al Estilo III avanzado o todo lo más IV antiguo de A. Leroi-Gourhan. A partir de ello proponen un arco cronológico de enorme amplitud que, grosso modo, abarcaría del 18000 al 15000, o incluso el 14000, antes del presente.

El grado de conservación de las representaciones es bueno por lo general. Desafortunadamente, la inaudita falta de civismo de la que hicieron gala visitantes furtivos en los años posteriores a su descubrimiento han dejado su lamentable huella sobre la casi totalidad de los paneles. Ello ha obligado a la Junta de Castilla y León a cerrar el perímetro de la estación, además de dotarla de videovigilancia y personal de seguridad.

En la actualidad el yacimiento cuenta con un pequeño centro de interpretación y recepción, del que parten las visitas guiadas (se recomienda reservar). Este año la oferta se ha ampliado con la posibilidad de realizar visitas nocturnas, una opción más que interesante. En ausencia del duro sol castellano es posible iluminar cada figura de la forma más adecuada, facilitando con ello su contemplación. Huelga decir que en los meses de verano, en los que ante los paneles se puede llegar a sobrepasar los 45ºC, el atractivo de la nocturnidad se refuerza más si cabe.

Señalaremos por último que el personal a cargo de las visitas hace gala del entusiasmo, alto nivel de conocimientos y preparación que en los últimos años se está convirtiendo en el principal signo de identidad de los guías de arte paleolítico, con lo que a buen seguro que los interesados en conocer esta importante estación de arte rupestre no se verán defraudados con sus explicaciones.

El arte paleolítico de Tito Bustillo. Cazadores y artistas en la cueva del Pozu´l Ramu

2 Nov

Ménsula Ediciones ha editado un nuevo libro dedicado esta vez a la cueva de Tito Bustillo, El arte rupestre de Tito Bustillo. Cazadores y artistas en la cueva del Pozu´l Ramu. Su autor es Miguel Polledo González, licenciado en Historia y guía del Principado de Asturias; desarrolla su trabajo principalmente en Tito Bustillo y en otras cuevas del oriente de Asturias como El Buxu y El Pindal.

El libro cuenta con seis capítulos. El primero se dedica al contexto geológico y arqueológico de Tito Bustillo, ya que esta cueva forma parte de un complejo kárstico, el Macizo de Ardines, con otros muchos yacimientos, algunos de ellos también con manifestaciones artísticas, como La Lloseta. A continuación se describe la cueva, su descubrimiento, las investigaciones realizadas en la misma y quiénes la habitaron durante el Paleolítico Superior.

La cueva de Tito Bustillo ha sido rica en muestras de arte mueble magdaleniense, piezas que son explicadas en el libro en relación con sus paralelos más destacables de otras cuevas asturianas y con el arte rupestre.

El apartado fundamental es el que detalla los doce conjuntos de arte rupestre que se han localizado hasta hoy en la cueva. Algunos, como el Panel Principal cuentan con más de un centenar de figuras y signos. Pero lo más relevante de este libro es que se incluye la descripción de todos los demás espacios decorados.

Un último capítulo recoge la historia de la gestión de este importante bien cultural, que fue incluido en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2008, justo en el 40 aniversario de su descubrimiento.

El artista José Luis Pantaleón Alonso Díaz prologa el libro ofreciendo el punto de vista de un pintor actual al observar el arte que nos han dejado los pobladores y narrando su experiencia al visitar Covaciella, junto después de su descubrimiento y antes de que fuera cerrada.

En definitiva se trata de un texto que recoge con rigor y con un lenguaje claro y sencillo todo lo que sabemos de la cueva de Tito Bustillo, en un libro lleno de imágenes y dibujos explicativos cuyo diseño está a la altura del arte que describe.

La portada del libro es diseño de Miguel Noval. El dibujo de los caballos es obra de José Luis Pantaleón Alonso Díaz.

POLLEDO GONZÁLEZ, Miguel. El arte paleolítico de Tito Bustillo. Cazadores y artistas en la cueva del Pozu´l Ramu. Ménsula Ediciones, S. L. 1ª edición. Pola de Siero, 2011. 144 p.: il. col. 18 €.

Para comprarlo pincha aquí.

Skara Brae, o donde sí vivían los neolíticos…

21 Oct

Una de las cosas más divertidas de la arqueología asturiana es que tenemos cientos de enterramientos provenientes del Neolítico, pero no tenemos la menor idea de dónde o cómo vivían esas buenas gentes. Que vivieron es evidente… aunque sólo sea por los montoncitos de tierra y piedra que hicieron para enterrar a sus difuntos, y que murieron también, puesto que no conocemos a ninguno vivo…

Pero ¿dónde vivían? No lo sabemos. Bien es cierto que tampoco lo hemos buscado. A nadie parece haberle interesado hasta ahora buscar esas cosas tan obvias hasta ahora. Sí se han dedicado a investigar cómo se enterraban, cosa que hacían de de forma aburridamente repetitiva, levantando con gran esfuerzo montoncitos de piedra y tierra de más de hasta 40 metros de diámetro, ahora con un fueguecito ritual, luego con una casetilla de madera que quemamos, quizá con una hachita que enterramos, puede que con un sílex tallado con forma geométrica…

En otro sitios del mundo donde quienes se han dedicado al Neolítico son más trabajadores, sí se han investigado estas cosas. El blog Xatakaciencia presentó hace unos días una entrada muy interesante sobre Skara Brae, un poblado neolítico impresionante que hay en Escocia. Como allí se cuenta muy bien, simplemente os remitimos a ese blog para que lo leáis, y os ponemos el enlace de la Wikipedia, para que veáis que no es que se lo haya inventado un bloguero, sino que al menos dos internautas se han puesto de acuerdo para asegurar que los neolíticos vivieron.

Como no, la UNESCO lo ha declarado Patrimonio Mundial en 1999, dentro del epígrafe Corazón neolítico de las Orcadas.

La Cueva de Tito Bustillo

17 Oct

El próximo título editorial de Ménsula Ediciones S. L. será una monografía sobre la Cueva de Tito Bustillo, una de las cinco cuevas con arte rupestre paleolítico más importantes de Asturias, inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial.

La cueva de Tito Bustillo fue descubierta en 1968 por un grupo de espeleólogos pertenecientes a la asociación Torreblanca que se deslizaron por una sima llamada el Pozu´l Ramu. Rápidamente el hallazgo fue conocido por todo el mundo con el de una nueva Altamira o Lascaux, no en vano la riqueza del panel principal de la cueva, o la expresividad del camarín de las vulvas sorprendieron tanto a eruditos como a legos por su fuerza y su singularidad.

La cueva cuenta con doce conjuntos repartidos a lo largo de la misma. Destacan cuatro de ellos por su originalidad, su complejidad y su relevancia en el ámbito internacional: el panel principal, la galería de los caballos, la galería de los antropomorfos y el camarín de las vulvas.

Ya en 1969 fue posible el inicio de las visitas a la cueva mediante una puerta excavada en el derrumbe que selló la cueva después del Paleolítico. A partir de 1970 la visita fue mucho más fácil gracias a un túnel que se excavó desde la ría de Ribadesella, el cual permite el actual acceso a los turistas. Este túnel, y el acondicionamiento de la cueva mediante rellenos de hormigón y excavaciones son algunos de los episodios menos honrosos de la cueva, junto con el efecto de una primera iluminación, tan excesiva que afectó a alguna pintura.

En el año 2008, coincidiendo con el aniversario del descubrimiento de la cueva, la UNESCO añadió la cueva de Tito Bustillo, junto con El Pindal, Covaciella, Llonín y Candamo a la Lista del Patrimonio Mundial en el epígrafe ya ocupado por Altamira  en compañía de otras ocho cuevas más de Cantabria y País Vasco.

En próximas entradas desgranaremos un poco más el interesante contenido artístico de esta cueva.

La Asturias Medieval en el Museo Arqueológico

27 Ago

Hemos tardado un poco (los exámenes de junio, las vacaciones…) pero llegamos a la quinta entrega de nuestra revisión del Museo Arqueológico de Asturias: la Asturias Medieval.

Este apartado es uno de los que han dado un cambio más radical respecto de la antigua exposición, donde se sucedían tres estilos artísticos (prerrománico, románico y gótico) siguiendo una misma concepción espacial, es decir, imitando la disposición de pequeñas iglesias o capillas, sin apenas piezas que no fueran arquitectura o escultura monumental.

El nuevo montaje ha conservado parte de esa idea, volviendo a mostrar las piezas de la arquitectura del Reino de Asturias conformando una escenografia. En algún sitio hemos leído que se pretendía montar una iglesia o una capilla. En realidad la escenografía carece del realismo que presentaban las antiguas. Como podéis ver se trata de un rectángulo que permite contemplar las piezas en primer plano, eso sí, colocadas en el sitio que se supone que se supone que ocuparon originalmente: las basas en el suelo, los capiteles en altura, etc. (salvo algún error).

Precediendo este montaje se han ubicado algunas de las inscripciones más emblemáticas del Reino de Asturias, como las que se rescataron del antiguo palacio de Alfonso III que unen un texto protector a la imagen de la Cruz, hoy símbolo y bandera de Asturias.

Pero lo más novedoso es, sin duda, que por primera vez tenemos un discurso sobre la sociedad medieval en su conjunto, de forma que podemos conocer qué sabemos de los distintos estamentos medievales (nobles, burgueses, campesino) y de las distintas formas de ocupar y organizar el territorio (castillos, ciudades, monasterios, villas).

Algunas de las piezas más relevantes de la antigua exposición siguen presentes. La más importante el monumental sarcófago de Rodrigo Álvarez de las Asturias, una pieza espectacular, que sin duda no pasa desapercibida, mucho menos ahora que brilla tras su restauración.

En otra zona de la sala dedicada a la parte medieval se encuentran piezas relacionadas con el Camino de Santiago y la espiritualidad. A la colección del Museo se ha añadido una pieza singular: la pila bautismal de San Pedro de Villanueva de Cangas de Onís. Fue tallada en un bloque de piedra monolítico y fue ricamente decorado e inscrito. Llama la atención, sin duda, ver un bloque de este tamaño: cabe el neño entero, aunque tenga 6 años el día del bautizo…

Como nada es perfecto en este mundo, hay algunas cosas que chirrían un poco. Es el caso de unas maquetas que ofrecen una imagen del Oviedo en época del Reino de Asturias, que no lo sabemos porque lo diga ninguna cartela, sino porque lo hemos oído en alguna visita guiada, y que después de fijarnos, se pregunta uno cuánto tiene de invención… La calidad de los textos es correcta tirando a pobre, en esta zona. Pero la palma se la lleva un vídeo sobre la arquitectura románica y gótica en Asturias, que además de largo es rancio hasta el aburrimiento, con un discurso propio del siglo XIX, o sea, propio de algún profesor de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo, no de un Museo Arqueológico del siglo XXI.

En todo caso os recomendamos la visita: así como la parte castreña defrauda un poco porque no da para más, y el romano cansa con tanta sigillata sin explicar, el apartado medieval muestra tesoros únicos en el mundo, en una dosis muy adecuada tanto para el lego como para el aficionado.

El lenguaje de los paleolíticos

21 Ago

La charla sobre la Cueva de El Pindal del pasado jueves 11 de agosto de 2011 en el Archivo de Indianos de Colombres contó con la presencia de numerosos vecinos y aficionados al arte rupestre hasta llenar la sala de conferencias.

Presentó el acto el alcalde de Ribadedeva, Jesús Bordás, que glosó la figura de los participantes y agradeció a María González-Pumariega su interés por organizar este acto en Colombres, al ser la Cueva de El Pindal uno de los bienes más queridos de los vecinos de Ribadedeva.

María González-Pumariega, autora del libro La cueva de El Pindal, 1911-2011, centró su aportación en la historiografía sobre la cueva y la evolución de nuestros conocimiento sobre la misma, mostrando por primera vez varias fotografías antiguas inéditas de los primeros investigadores de este yacimiento.

En un elocuente castellano, Georges Sauvet insistió en las conclusiones de sus últimos estudios, realizados junto Javier Fortea y otros investigadores franceses. En ellos se anlizan algunos rasgos estilísticos diferentes en figuras similares que forman parte de un mismo panel que parecen poder vincularse a grupos sociales distintos. Su interpretación semiológica ofrece amplias perspectivas para entender los grandes paneles de arte rupestre como representaciones con un significado mucho más profundo y complejo del planteado por otras teorías más tradicionales. Así estos conjuntos artísticos serían auténticos documentos suscritos por diferentes grupos paleolíticos en cuyo significado queda mucho por investigar.

Marco de la Rasilla Vives se centró en la comparación entre aquellas cuevas con arte rupestre en las que parece desarrollarse un ciclo artístico de carácter corto, es decir, aquellas cuyo arte se atribuye a un mismo momento cultural, y aquellos otros yacimientos en los que se advierte una entrada recurrente a lo largo de diferentes momentos culturales desde los inicios del Paleolítico hasta el final. En este sentido la cueva de El Pindal ha sido atribuida a ambos tipos, ya que algunos autores diferencian varios ciclos, aunque la mayoría la considera propia del Magdaleniense Medio y Superior.

Tal y como habíamos supuesto inicialmente esta charla despertó un gran interés y una participación muy activa por parte del público, en el debate posterior, tanto con preguntas sobre tópicos populares acerca de la cueva como con intervenciones más centradas en las cuestiones científicas.

Para nosotros fue un verdadero placer poder disfrutar del magisterio de María González-Pumariega, Georges Sauvet y Marco de la Rasilla que, en apenas una hora ofrecieron más conocimientos, interrogantes, claves y líneas de investigación que muchos popes de la arqueología (normalmente autoproclamados) en cuatro horas, en varios libros o en centenares de artículos.

Charla sobre la cueva de El Pindal el jueves 11 de agosto

6 Ago

El jueves que viene, 11 de agosto, a las 20:00 horas, se ofrecerá una charla sobre la cueva de El Pindal (Ribadedeva) en el Archivo de Indianos de Colombres. Georges Sauvet y Marco de la Rasilla, acompañarán a María González-Pumariega Solís para explicar la última revisión de su arte rupestre.

Georges Sauvet es uno de los investigadores asociados al Equipo TRACES y al Centro Cartailhac de la Universidad de Toulouse. Su línea de investigación principal estudia la estructuración del arte rupestre, a partir del análisis estadístico de sus principales reglas semiológicas. Esto le ha permitido evidenciar las relaciones interregionales a lo largo del Paleolítico Superior. Junto con Marco de la Rasilla y Javier Fortea Pérez, ha formado parte del del equipo de investigación hispano-francés de la cueva de Llonín.

Marco de la Rasilla Vives es profesor de la Universidad de Oviedo, conocido principalmente por sus investigaciones en las cuevas de El Sidrón (Piloña), Llonín (Peñamellera Alta), La Viña (Oviedo) y Cueto de la Mina (Llanes). Se trata de un gran experto en el arte rupestre asturiano, no en vano ha colaborado intensamente con Javier Fortea Pérez en la investigación de las tres primeras hasta el fallecimiento de este en el año 2009.

María González-Pumariega Solís es guía de la cueva de El Pindal desde hace 12 años. Licenciada en Historia y en Historia del Arte, ha centrado su interés investigador en la cueva de El Pindal, fruto del cual ha publicado un libro que recoge el catálogo exhaustivo de muestras de arte rupestre de esta cueva, junto con un estudio de conjunto de la cueva. Colabora habitualmente en cursos de formación en materia de arte rupestre y ha participado en la elaboración de los contenidos del aula de La Loja, de Llonín y de Covaciella, así como en el Centro de Arte Rupestre Tito Bustillo.

Desde Ménsula Ediciones os animamos a todos a acudir a esta cita única, puesto que pocas oportunidades hay para asistir a un encuentro de estas características, con una de las máximas autoridades del arte rupestre francés, otra autoridad del arte rupestre español y la mejor conocedora de esta cueva asturiana, Patrimonio Mundial desde 2008.

La foto del señor Sauvet es cortesía del Centre de Recherche et d’Etudes pour l’Art Préhistorique Emile Cartailhac. Las otras dos fotos son de Nel Acebal publicadas en El Comercio.

En el origen

2 Jul

Hoy el enlace a una noticia sobre la cueva de Tito Bustillo. Dentro de unos días dedicaremos una entrada a esta cueva, una de las más importantes de Asturias, que además es visitable.

Pincha aquí para leer la noticia en El País.

La foto es cortesía de La Voz de Asturias.

La cueva de Niaux

22 May

En las últimas entradas de este blog sobre la cueva de El Pindal se ha aludido varias veces a la relación de esta cueva asturiana con la cueva francesa de Niaux. Por eso hemos querido contaros algo sobre este yacimiento francés.

La cueva de Niaux está a siete kilómetros de Tarascon-sur-Ariège, en la región de Mediodía-Pirineos, una localidad pequeñita, de apenas 200 habitantes. Su ubicación domina el valle de Vicdessos, con unas vistas impresionantes.

Sus galerías conforman un complejo subterráneo de 14 kilómetros. Los artistas paleolíticos dejaron su obra en varias salas y rincones de la cueva, pero hoy en día sólo es visitable, por razones de conservación, la galería del Salón Negro, una rotonda circular, con más de un centenar de representaciones agrupadas en seis paneles, que se ubica a 800 m de la entrada.

En sus paredes se representan grandes mamíferos de la fauna prehistórica como bisontes, ciervos, cabras montesas y caballos, pintados sobre una pared lisa de caliza de color claro con carbón vegetal y manganeso. De las numerosas figuras que no son visibles destaca una comadreja, sin duda un unicum dentro del bestiario rupestre paleolítico.

Las visitas están restringidas y controladas de forma que entran 11 grupos de 20 personas al día, en una visita que dura 45 minutos.

Por ello es recomendable reservar la visita si acudís en temporada alta, sobre todo.

En Asturias tenemos la suerte de poder ver el panel nº 5 de este Salón Negro en una magnífica réplica que hay en el Parque de la Prehistoria de Teverga, que también es una solución mientras preparáis un viaje a esta zona tan bonita del Pirineo francés.