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Las artes de Piranesi

7 Sep

El día 9 de septiembre finaliza una muestra del Caixa Forum de Madrid dedicada a Giambattista Piranesi, arquitecto, grabador, anticuario, vedutista y diseñador nacido en Venecia en 1720 y fallecido en Roma en 1778.

La exposición se compone de una amplia colección de grabados de este autor (250), tanto aquellas dedicadas a arquitecturas y perspectivas como otras que se centraron en el estudio de objetos y mobiliario. Se completa con la exposición de ocho prototipos fabricados a partir de los dibujos de este hombre.

Su influencia en el artes, la estética y nuestra manera de comprender el pasado es patente hoy en día. Si bien por una parte refleja las antigüedades y las arquitecturas que dibujaba de forma realista, por otra parte añade siempre un entorno y unos detalles visionarios, que han dado pie a visiones románticas y hasta “góticas” de los antiguos monumentos. Los organizadores de la exposición han insistido en su influencia hasta en Salvador Dalí, por ejemplo.

Si tenéis oportunidad no lo dudéis. La exposición se cierra el domingo día 9 de septiembre.

La maleta mexicana

1 Sep

Vueltos de las vacaciones estivales empezamos el curso con información sobre una exposición de fotografía.

El Círculo de Bellas Artes de Madrid inauguró en julio una interesante exposición con las fotografías de la llamada “maleta mexicana” del Robert Capa, pseudónimo de un fotógrafo húngaro que circuló por los diferentes escenarios bélicos y artísticos desde los años 30 hasta los años 50 del siglo pasado.

La exposición recoge todas las fotografías localizadas en tres cajones cuya pista se había perdido y que aparecieron en México. Estas fotografías muestran, principalmente, personas y escenas de la Guerra Civil en España. Como suele suceder en estos casos, son fotografías con la fuerza estética que ofrece el blanco y negro, y con el impacto que provocan las imágenes de personas normales y reales en actividades cotidianas, cotidianas dentro de unas circunstancias bélicas, claro.

La foto de esta entrada y la pista de esta exposición la hemos visto en la web Qué sabes de donde podéis ver más fotografías. También photoespana recoge fotografías de esta muestra.

Hopper: el Sorolla de Manhattan

26 Jun

El Museo Thyssen-Bornemisza muestra en su exposición temporal del verano, la obra de Edward Hopper (1882-1967). Este artista americano ha pasado a la historia como el pintor de la soledad de la vida cotidiana estadounidense.

Hopper se enmarca en la Escuela de Ashcan, que se caracterizó por retratar la cotidianidad. Así es frecuente encontrar en sus obras retratos de personas abstraídas en su pensamiento o realizando acciones cotidianas, así como paisajes urbanos corrientes: casas, vías de ferrocarril, señales, viviendas de todo tipo, azoteas.

Hasta el 16 de septiembre, el Thyssen muestra una panorámica muy completa de este autor, con más de 70 obras.

Hopper inició su trabajo como grabador, equivalente hoy más o menos un diseñador gráfico para medios de comunicación. Y es que durante años vivió de su creación de portadas de revistas.

Tras viajar a Europa e impregnarse de la pintura impresionista, regresó a Estados Unidos de donde apenas volvería a salir. El éxito le llegó en su madurez gracias a una exposición de acuarelas que realizó en 1923 en la que vendió todos sus cuadros.

Lo más sorprendente de este pintor es su espectacular color y la luz vibrante que presentan todas sus obras. Amaneceres, atardeceres y escenas llenas de color a plena luz del día recuerdan mucho a la magia del color de Sorolla. La temática cotidiana, urbana e industrial lo convierten en un autor atractivo y sugerente, que ofrece un punto de vista artístico, desde puntos de vista completamente corrientes.

Aprovechad que el calor vacía Madrid y que los hoteles bajan los precios en verano para disfrutar de la capital y visitar esta exposición única.

La villa romana de Chedworth

25 Abr

Una de las cosas que más envidia produce de los ingleses es el patrimonio tan rico y espléndido que tienen. Para haber estado romanizados tres cuartos de hora al lado otras provincias del Imperio, hay que ver qué yacimientos más espectaculares. Y para vivir en un clima tan húmedo y desagradable, resulta que se les conservan divinamente los materiales perecederos en sus charcas y encuentran lo que no sale en ningún sitio, como os hemos mostrado en otras entradas.

Hace unos días Yahoo publicó una serie de fotografías espléndidas de la restauración de los mosaicos de Chedworth. Para caerse de culo. La villa fue descubierta hace 150 años pero han estado mucho tiempo arreglando los mosaicos para hacerla visitable de nuevo.

La web del yacimiento es un poco maleja (algo nos dejan para no ser los mejores en todo). Así que os ponemos tambien el enlace de la Wikipedia que es un poco más digno.

Las Reales Atarazanas de Barcelona

5 Mar

Cualquiera que haya visitado el antiguo Museo Marítimo de Barcelona se habrá llevado una impresión un tanto extraña. Dentro de un edificio sorprendente, de piedra, oscuro, de evidente antigüedad, se ubicaban unos barcos enteros, vitrinas viejas y una exposición densa, que hace diez años ya parecía anticuada. Es difícil comprender cómo algo tan bonito como son los temas marineros han sido objeto de exposiciones tan aburridas en todos los museos de este tema que hemos conocido hasta hoy.

Pero a todo le llega el momento de la reforma. Así que se cerró el museo y se inició su renovación. Se despejó el interior y ahora es más fácil apreciar la grandiosidad del edificio. Pero lo más sorprendente está siendo la investigación arqueológica que precede a las obras. Precede, aquí sí. No como en otros sitios donde se hace de forma simultánea cuando no a toro pasado…

La noticia es de El País. Pinchad aquí para leerla con calma.

Al sur de Venus

25 Oct

El Museo de Altamira ha inagurado esta semana una nueva exposición temporal que se dedica al Gravetiense Cantábrico. Esta exposición se ha organizado con motivo del coloquio internacional celebrado entre el 20 y el 22 de octubre pasado en sobre esta cultura paleolítica.

El gravetiense es la segunda cultura o el segundo tecnocomplejo del Paleolítico Superior. El auriñaciense es la primera cultura del ser humano moderno, del Homo Sapiens. El solutrense se caracteriza por ser una cultura rica en arte rupestre y arte mueble, propia de un momento extremadamente frío y con una tecnología laminar muy determinada que nos ha dejado puntas de flecha líticas impresionantes. El magdaleniense es la gran apoteosis paleolítica, en la que se produce el arte figurativo más rico, la más variada riqueza tecnológica y la mayor ocupación en todo el cantábrico. Entonces, ¿qué define al gravetiense?

Precisamente esta razón justifica la organización de este coloquio y esta exposición, para mostrar la relevancia de este momento paleolítico, uno de los más largos, casi 10.000 años. Entre sus características más relevantes se encuentra la expansión de esculturas de figuras femeninas, las llamadas venus gravetienses. El título de la exposición alude al fenómeno singular que supone que no haya localizado ninguna al sur de los Pirineos.

La presentación es sencilla. Explica los primeros enterramientos humanos conocidos, que datan de este momento, su tecnología lítica y ósea, su entorno natural y su arte. Uno de los fenómenos más originales del arte rupestre gravetiense es que ofrece representaciones antropomorfas, sea mediante la representación esquemática de seres humanos, o de partes de ellos, como sucede con las conocidas manos en negativo.

La exposición nos ha parecido bastante bien. No es de una gran calidad material, lo que resulta lógico puesto que no se van a hacer gastos excesivos en una muestra temporal; las piezas se exponen un poco a la antigua usanza: gran cantidad de ejemplos con mucho nombre técnico y poca explicación; se echa de menos alguna explicación de cosas que se dan por sabidas, como por ejemplo por qué se diferencian unos buriles de otros; pero nos ha gustado que los textos no son largos, de forma que no aburren, si bien podrían haber sido un poco más didácticos.

Os recomendamos el viaje a Santillana del Mar para ver esta exposición. Santillana es una villa maravillosa, que siempre merece una visita, y esta muestra es muy buena excusa.

De la colección de la Comisión de Monumentos al Museo Arqueológico de Asturias

12 Oct

Sexto y último capítulo sobre la nueva exposición del Museo Arqueológico de Asturias. El último apartado que vamos a reseñar sobre esta renovada institución se corresponde con la historia del Museo y de la Arqueología en Asturias.

Bajo el título De Colección a Museo se recoge el devenir de la colección, que se inició con los trabajos de recopilación de materiales que realizó la Comisión Provincial de Monumentos Histórico Artísticos a partir de 1846. Durante un siglo esta institución se dedicó a recopilar los restos de iglesias y monasterios desamortizados y arruinados, las donaciones de coleccionistas y miembros de la propia comisión, así como los materiales de alguna excavación patrocinada o amparada por ellos mismos.

A partir de 1934 empieza a tomar forma la idea de crear un Museo Arqueológico provincial, al declararse Monumento el Claustro de San Vicente con el fin de iniciar las obras para convertirlo en sede estable del Museo. La reforma no culminará hasta 1952, inaugurándose la nueva exposición el día de San Mateo, fiesta local de Oviedo.

En la actual exposición esta historia se recoge en dos escenografías de carácter evocador. Por un lado se simula el aspecto de Museo de la Comisión, que más bien era un almacén de antigüedades donde las piezas se apilaban unas sobre otras sin mucho orden. Por otro lado se recrea la imagen que muchos tenemos en la retina aún del Museo Arqueológico tal y como estuvo hasta el año 2003 en que se cerró para iniciar su reforma: cuatro largos pasillos del Claustro de San Vicente con unas grandes vitrinas mesa de madera que contenían cientos de piezas. La escenografía ubica dos de estas vitrinas con una foto del pasillo de Prehistoria de fondo.

Una de estas vitrinas contiene materiales paleolíticos, en un intento por recrear una de las vitrinas históricas que se llenaron con las piezas del Conde de la Vega del Sella y con piezas prestadas por el Museo Arqueológico Nacional. Otra de las vitrinas recoge monedas y armas blancas como ejemplo de las colecciones de antigüedades que el Museo fue comprando a lo largo de su historia.

En otro apartado se aprovecha para rendir homenaje a otras dos cuestiones fundamentales para la historia de la Arqueología en Asturias. La primera es el arte rupestre paleolítico, a través de la exposición de varios cuadros de Benítez Mellado realizado a partir de calcos dibujados por Juan Cabré, siguiendo un encargo de la Comisión de Paleontología allá por la década de 1920, recién descubierto en España y en Asturias esta genial muestra de la presencia paleolítica en nuestras tierras.

La segunda es la importancia del Conde de la Vega del Sella, primer arqueólogo científico de Asturias, que se recuerda a través del homenaje que Francisco Jordá, el segundo gran arqueólogo del siglo XX en Asturias, promovió en 1956, en el décimo aniversario de la muerte del Conde.

La exposición se completa con un vídeo no muy largo, en el que se resume la historia de la Arqueología en Asturias y del Museo Arqueológico.

De este apartado nos ha llamado poderosamente la atención el concepto mucho más sutil y depurado de la exposición, más en la tendencia anglosajona de la evocación y la sugerencia a través de unos detalles, que el concepto más cartesiano y tipológico que predomina desde la Prehistoria hasta el final de la época romana. Bien es cierto que el leiv motiv a transmitir es muy diferente. Sobre todo el apartado dedicado al antiguo Museo Arqueológico está bastante logrado.

Echamos en falta, sin embargo, un mejor reflejo de las colecciones que posee el Museo. Podría haberse colocado algún arma más, alguna moneda más y algún elemento llamativo de las colecciones orientales y africanas que también existen en la colección y que reflejan una concepción de la Arqueología en el siglo XIX y XX que aquí queda un poco soslayada.

La Asturias Medieval en el Museo Arqueológico

27 Ago

Hemos tardado un poco (los exámenes de junio, las vacaciones…) pero llegamos a la quinta entrega de nuestra revisión del Museo Arqueológico de Asturias: la Asturias Medieval.

Este apartado es uno de los que han dado un cambio más radical respecto de la antigua exposición, donde se sucedían tres estilos artísticos (prerrománico, románico y gótico) siguiendo una misma concepción espacial, es decir, imitando la disposición de pequeñas iglesias o capillas, sin apenas piezas que no fueran arquitectura o escultura monumental.

El nuevo montaje ha conservado parte de esa idea, volviendo a mostrar las piezas de la arquitectura del Reino de Asturias conformando una escenografia. En algún sitio hemos leído que se pretendía montar una iglesia o una capilla. En realidad la escenografía carece del realismo que presentaban las antiguas. Como podéis ver se trata de un rectángulo que permite contemplar las piezas en primer plano, eso sí, colocadas en el sitio que se supone que se supone que ocuparon originalmente: las basas en el suelo, los capiteles en altura, etc. (salvo algún error).

Precediendo este montaje se han ubicado algunas de las inscripciones más emblemáticas del Reino de Asturias, como las que se rescataron del antiguo palacio de Alfonso III que unen un texto protector a la imagen de la Cruz, hoy símbolo y bandera de Asturias.

Pero lo más novedoso es, sin duda, que por primera vez tenemos un discurso sobre la sociedad medieval en su conjunto, de forma que podemos conocer qué sabemos de los distintos estamentos medievales (nobles, burgueses, campesino) y de las distintas formas de ocupar y organizar el territorio (castillos, ciudades, monasterios, villas).

Algunas de las piezas más relevantes de la antigua exposición siguen presentes. La más importante el monumental sarcófago de Rodrigo Álvarez de las Asturias, una pieza espectacular, que sin duda no pasa desapercibida, mucho menos ahora que brilla tras su restauración.

En otra zona de la sala dedicada a la parte medieval se encuentran piezas relacionadas con el Camino de Santiago y la espiritualidad. A la colección del Museo se ha añadido una pieza singular: la pila bautismal de San Pedro de Villanueva de Cangas de Onís. Fue tallada en un bloque de piedra monolítico y fue ricamente decorado e inscrito. Llama la atención, sin duda, ver un bloque de este tamaño: cabe el neño entero, aunque tenga 6 años el día del bautizo…

Como nada es perfecto en este mundo, hay algunas cosas que chirrían un poco. Es el caso de unas maquetas que ofrecen una imagen del Oviedo en época del Reino de Asturias, que no lo sabemos porque lo diga ninguna cartela, sino porque lo hemos oído en alguna visita guiada, y que después de fijarnos, se pregunta uno cuánto tiene de invención… La calidad de los textos es correcta tirando a pobre, en esta zona. Pero la palma se la lleva un vídeo sobre la arquitectura románica y gótica en Asturias, que además de largo es rancio hasta el aburrimiento, con un discurso propio del siglo XIX, o sea, propio de algún profesor de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo, no de un Museo Arqueológico del siglo XXI.

En todo caso os recomendamos la visita: así como la parte castreña defrauda un poco porque no da para más, y el romano cansa con tanta sigillata sin explicar, el apartado medieval muestra tesoros únicos en el mundo, en una dosis muy adecuada tanto para el lego como para el aficionado.

Art Project

19 May

Google ha desarrollado un nuevo jueguecito virtual que nos permite visitar varios museos de primer nivel y contemplar una selección de obras con un zoom que no admite más calificativo que brutal.

Se llama Art Project. Hasta el momento participan diecisiete grandes museos que van desde el MoMA de Nueva York, a la National Gallery de Londres, el Reina Sofia o el Thyssen de Madrid.

En esta plataforma es posible hacer una visita virtual a las salas del museo, pero lo que más nos ha impactado son los cuadros. Se ofrece una selección de obras en las que uno puede ver hasta el último craquelado del cuadro. Con herramientas como esta, estudiar arte en el siglo XXI sin duda ha cambiado mucho respecto a la forma de estudiar en el siglo XX!

La Asturias Romana en el Museo Arqueológico de Asturias

3 May

Cuarto capítulo. La exposición permanente del Museo Arqueológico de Asturias desarrolla en el antiguo claustro alto del Monasterio de San Vicente el apartado relativo a la Asturias Romana.

Se advierte rápidamente la dificultad que ha debido de suponer la integración en un edificio histórico esta parte de la exposición, rompiendo de forma radical con la estética y la ambientación general del resto, que se ubica en el marco de un edificio nuevo donde predomina la luminosidad. Este escenario es completamente distinto: un claustro del siglo XVIII restaurado, con suelos de madera antigua, conformado por cuatro largos pasillos, donde la pared que da al jardín está llena de ventanas y contraventanas.

La panda este del claustro se dedica a la romanización de los astures y de los castros. La panda norte muestra los materiales de las villas y las ciudades típicamente romanas. La panda oeste continúa este discurso pero durante el periodo bajoimperial. La panda sur concluye el apartado con la explicación de las costumbres funerarias romanas y con los materiales de la tardorromanidad, de ese periodo tan desconocido que va del siglo V al siglo VII en Asturias.

Lo que más nos ha llamado la atención es poder disfrutar de nuevo de la amplia colección de lápidas romanas que posee el Museo Arqueológico. Sorprende verlas limpias puesto que aún las recordamos con la suciedad acumulada a lo largo de cientos de años… Nada más entrar la imponente réplica de la lauda de Pintaius domina el primer apartado.

Destaca también la presencia de los capiteles romanos hallados en diversos puntos de Oviedo, especialmente el capitel localizado junto a los restos de la fuente de la Rúa. Se trata de materiales romanos localizados de forma descontextualizada en varios solares de Oviedo, y que evidencian el uso y el acarreo de materiales romanos durante los inicios de la Edad Media a la nueva ciudad.

En las pandas norte y oeste un suelo técnico permite elevarse unos centímetros del suelo original del claustro para albergar varios ejemplos de pavimentos romanos provenientes de yacimientos asturianos: el suelo de ladrillos romboidales de Lugo de Llanera, el mosaico de Andallón y un fragmento del mosaico de Memorana. Quienes recuerden el antiguo mosaico de la sala romana, el de Memorana o Vega de Ciego (Lena) se sorprenderán al ver sólo una esquina del mismo, pero en realidad se trataba de un mosaico pintado en escayola, salvo el fragmento que se presenta actualmente. El mosaico de Andallón ha salido de los almacenes del Museo y se ha restaurado para la nueva exposición.

Cabe preguntarse, al ver el mosaico y la calidad dudosa de su restauración, si ha merecido la pena el esfuerzo. La verdad es que se trata de una pieza única en Asturias, ya que hoy en día sólo conocemos dos mosaicos más o menos enteros, este y el de la villa de Veranes. De todas formas quizá podría haberse ahorrado este esfuerzo para ver un mosaico geométrico del que se ha perdido un 40% y en el que se notan las pocas reintegraciones que se han hecho, no porque tengan un color un brillo diferente, sino por la falta de habilidad con la que han sido ejecutadas.

Nos ha sorprendido un poco que en alguna de las vitrinas, como muestra la foto superior, se exponen piezas muy fragmentarias. No se entiende muy bien para qué, sobre todo cuando las cartelas no te indican de dónde procede cada una de las piezas, sino que se despachan con varias denominaciones generales. Da la impresión de que el claustro alto de San Vicente ha resultado ser un poco grande para tanta vitrina y tanta cerámica, espacio que podría haberse aprovechado para exponer alguna estela más, como el gran fragmento decorado con entrelazos de la estela funeraria de La Doriga o la fuente de Laspra.

Con esto no queremos decir que haya pocas lápidas. Precisamente lo más bonito de este apartado de la exposición es esta esquina suroeste del claustro, en el que se exponen varios epígrafes vadinienses, lápidas oikomorfas, estelas antropomorfos, estelas-cipo y tres inscripciones votivas.

Junto a ellas, los mejores materiales de toda la época romana asturiana, que no son ni las cerámicas del Navia, ni las de Gijón, ni el mosaico geométrico de Andallón, sino los ajuares de la necrópolis romana de Paredes (Siero) que ofrecen ejemplos excepcionales de vidrios, inéditos en Asturias.

La museografía continúa la tendencia del resto del Museo, con pocas cartelas y los mismos recursos expositivos. Sí sorprende la mayor y mejor calidad de los audiovisuales, no sólo desde un punto de vista material, sino también en su concepción, mucho más elaborada que en otros ejemplos como algunos lamentables del apartado prehistórico, rodados a baja calidad y donde simplemente se juega con cuatro fotos. El audiovisual que se dedica a los vadinienses resulta espléndido.

Sin embargo también hay cosas que no nos han gustado. Como en otros apartados hay alguna hipótesis convertida en certeza que resulta muy discutible, como la cita de varios objetos romanos en Oviedo buscando un pretendido origen romano a la ciudad. Si hubiera existido una ciudad romana ya se habría dado con ella; porque se hayan localizado los restos de una fuente tardorromana, unas pocas monedas en solares ovetenses y tres capiteles romanos no parece que debamos incluir a la capital asturiana en la nómina de enclaves romanos a la altura de Gijón y la villa romana de Veranes.

También se detecta cierto exceso en la cantidad de espacio dedicado a lo romano, de forma que algunas vitrinas parecen rellenadas con materiales de peor calidad como ya hemos dicho antes. Sin duda condiciona la arquitectura ya que podría haberse condensado lo romano en tres pandas, pero ¿cómo se meten los restos arquitectónicos del Reino de Asturias en una panda de un claustro de apenas cuatro metros de ancho y con ventanas y contraventanas que no permiten apoyar en una pared? Pero el caso es que hay un exceso de cerámicas romanas, llegando al absurdo de exponer fragmentos que no sirven para ilustrar nada mientras que se echan de menos otras piezas romanas relevantes que han quedado en el almacén, como las estelas indicadas o un mínimo discurso sobre la numismática romana.

Como en otros apartados se echa de menos una explicación concreta de elementos clave como la cerámica romana, ya que se le dedica tanto bombo. ¿Qué es la cerámica común? ¿Cómo usaban la “vajilla” que tanto se repite? ¿Comían con las manos? ¿En plato común? ¿Platos para cada uno? Ya que es tan importante la cacharrería, qué menos que contar algo sobre las costumbres gastronómicas romanas. Es lo mismo que sucede con las fíbulas, broches y pasadores castreños, se exponen al mogollón, pero ¿dónde hay una explicación para que la gente sepa exactamente qué es eso, qué fragmento les falta y para qué se usaba?

En definitiva: la visita de este apartado merece la pena. Muestra gran cantidad de materiales inéditos e interesantes y es la que presenta una mejor calidad en el discurso, pese a que haya cierto exceso de piezas de segundo orden. Museográficamente está un poco oscuro, frente al resto del Museo, donde sobra luz, pero ha quedado bastante bien integrado este apartado en un edificio histórico, pese a que hemos oído opiniones (bastante indocumentadas) muy contrarias al uso del claustro como espacio expositivo. Pero si no se hubiera usado, ¿nos habríamos quedado con el mejor claustro de época moderna de Asturias sólo para la contemplación?

Didácticamente podría estar mejor, como todo el Museo, pero suponemos que sus diseñadores habrán querido dejar algo para los que vengan detrás, huyendo de lograr la perfección, lo que no deja de ser una clara muestra de modestia y humildad.