El Museo Británico

11 Nov

Los que nos seguís con cierta asiduidad, habréis deducido, por el comentario de hace unos días sobre el libro Masterpieces of the British Museum, que hemos hecho un viajecito a Londres. Allí visitamos el Museo Británico, algo imprescindible para cualquier persona que le interese un poco la arqueología, la historia o la museología.

Todo lo relacionado con este Museo es tan diferente a lo que vemos en España que podríamos escribir varias páginas. Cosas curiosas respecto a lo habitual aquí: el origen del Museo es una colección privada donada al estado; su visita es gratuita pero puedes dejar “la voluntad”; dejan hacer fotos (¿¡!?); es un museo arqueológico pero no en plan “territorial” como son los museos arqueológicos provinciales españoles, sino “histórico”, esto es, buscando argumentos e intentado narrar pedacitos de historia.

Por tanto su recorrido no es el típico de los museos arqueológicos tan esforzados en ir mostrando un yacimiento y otro de su zona. El Museo Británico está plagado de pequeñas historias como la comparación entre los diferentes uniformes y armas de los legionarios romanos según su graduación, o la evolución las formas de enterramiento egipcias hasta llegar a la clásica supermomia metida en cuatro cajas una dentro de otra.

Su colección refleja una enorme variedad de culturas, piezas “prestadas” por las muchas tierras que en algún momento pertenecieron al Imperio Británico. Una enorme plaza cubierta, la plaza pública cubierta más grande del mundo con varias cafeterías y tiendas de regalos diseñada por Norman Foster, centraliza y articula las diferentes partes de la exposición donde podemos ver desde las esculturas del Partenón de Atenas, hasta relieves asirios, la piedra Rosetta o estatuas de Ramsés II, junto con una representación espléndida de la cultura celta, romana o medieval de Gran Bretaña.

Como dice un amigo nuestro: de lo bueno lo mejor, de lo mejor lo superior. Y en este caso multiplicado por 10, porque no sólo ves la pieza más impresionante que te puedes imaginar de una cosa, sino que al lado hay otras 10 igual de flipantes de la misma tipología. Hoy en día, con los vuelos baratos es planteable una escapadita de cuatro o cinco días a Londres, sin gastarse mucho, para disfrutar de este lujo. Intentadlo alguna vez.

La foto de la cúpula de Foster la hemos tomado prestada de la Wikipedia. Espectacular, ¿no?.

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